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¿Y cómo duermo sabiendo que tanto mundo se esconde atrás del Tic Tac Tic Toc que marca el reloj?

Nunca me sentí tan presionada y oprimida, como cuando me sentí libre. Porque cuando la libertad llega desde las entrañas un Domingo a las 23:44hs, en una casa, sabiendo que la inseguridad no te deja salir por que quizá te maten en la esquina y la rutina aguarda el mañana, esa libertad que palpita y golpea y transluce lo que somos, se vuelve el dolor más sufrido. Todo enamorado sufre por su amor no correspondido o por un desamor repentino. Pero ninguno sufre tanto como aquel enamorado de la libertad, que sabe que ella le correspondería sin dudarlo siquiera un instante. Pero está acá, sentado, esperando que suene el despertador. Tic. Tac. Tic. Toc.