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"En un mundo de plástico y ruido, quiero ser de barro y de silencio."

-Eduardo Galeano.

¿Y cómo duermo sabiendo que tanto mundo se esconde atrás del Tic Tac Tic Toc que marca el reloj?

Nunca me sentí tan presionada y oprimida, como cuando me sentí libre. Porque cuando la libertad llega desde las entrañas un Domingo a las 23:44hs, en una casa, sabiendo que la inseguridad no te deja salir por que quizá te maten en la esquina y la rutina aguarda el mañana, esa libertad que palpita y golpea y transluce lo que somos, se vuelve el dolor más sufrido. Todo enamorado sufre por su amor no correspondido o por un desamor repentino. Pero ninguno sufre tanto como aquel enamorado de la libertad, que sabe que ella le correspondería sin dudarlo siquiera un instante. Pero está acá, sentado, esperando que suene el despertador. Tic. Tac. Tic. Toc.
¿Y cómo vivo sabiendo que no sé cómo suena el verdadero silencio?

Catársis.

Bueno, mucha energía acumulada el último tiempo. Buena, mala, transitoria. Energía en fin, que va, que viene, que se transforma. Pero que nunca se pierde. Una compañera me contó una anécdota del verano, que se cruzó con una mujer loca en el bosque, un par de detalles de la conversación -que daba a entender que la mujer estaba loca- y finalizaba con una descripción física del individuo y su confesión de que venía de estar internada en un hospital psiquiátrico. Debido a la pequeñez de la ciudad, supe enseguida que estaba hablando de mi madre. Pero bueno, para qué poner a mi compañera en una situación incómoda, si no es necesario. Simplemente me dediqué a asentir, después de haber llevado a cabo mi descubrimiento. Y, reconsiderar qué es lo que yo pienso de la enfermedad que altera a mamá. Mamá tiene esquizofrenia, a veces sí, a veces no. No pueden diagnosticarla los médicos, menos yo. Pero sí puedo diferenciar cuándo está bien y cuándo no. Y cuando no está bien, no está. Pero, más allá de los dolores de cabeza que me trae cuando está mal -Trajo un avestruz a casa, perdió a mi hermano (en ese entonces de 3 años) en el muelle, y demás que no es necesario mencionar-  Me di cuenta que no me molesta el hecho de su enfermedad, como probablemente a muchas personas de mi edad - u otra edad- le molestaría, le crearía prejuicios frente a la sociedad, inseguridades, y quizá hasta verguenza. Yo, personalmente, lo tomé como algo natural. Como si fuera un personaje más en una historia, que tiene sus rasgos que lo destacan de los demás. Y terminé pensando en las sociedades de exclusión, esas que se apoyan en cárceles y instituciones para personas con problemas psiquiátricos que se encargan de separar aquello "diferente" o que no se comporta como los normales de, efectivamente, lo "normal". Pero, ¿Para qué?
Después de pasar tantos meses relacionándome con la huerta, las plantas, el bosque, el mar, de tener tanta ayuda del contexto que me rodea para recapacitar de la vida, llegás a la conclusión de que lo social es insensato, no tiene sentido alguno. Tanto esfuerzo pone la gente día a día en lo social, ¿Para qué? Si los mejores ratos los pasamos con aquellos a quienes no les interesa que actuemos como se supone que deberíamos actuar.

No tengo idea si el texto anterior está legible, y tampoco ganas de releerlo. Por eso el título. Quería escribir, para no perder el hábito. Nada más. Como conclusión: Estoy madurando gracias a juntarme con gente que sabe apreciar cosas de la vida que yo antes no sabía, y estoy aprendiendo. Tanto de mis amigos como de nuestro mundo. O, estoy saliendo de ese marco "normal" de la sociedad, y en cualquier momento termine en una de las instituciones anterior mente nombradas.
La vida.

Por algún lado tenía que empezar

Estoy pasando una etapa de mi vida de iluminación o como quieran llamarlo, pero en los últimos tres meses pude volver a la práctica de costumbres que no debería haber abandonado. De chica era una enferma del notirésesepapelitoenelpisoporqueteamputolamano. Cuando tenía diez años aproximadamente, el tío del chico que me gustó toda la primaria cazó un animal que, ahora no recuerdo cuál era, lo más cercano a una descripción que puedo dar es que era un mamífero -pero no un delfín-. En fin. Mi amor de toda la primaria venía a jugar conmigo esa tarde, y vino con el bicho muerto, el cual revoleó cual barrilete durante toda la jornada y yo como buen sayajin le grité de manera realmente monstruosa hasta que se rió -no dudo que fuera una risa más que nerviosa- y dejó que el cuerpo del difunto animalito descansara en paz.
Ahora volví a mis prácticas ecofriendly pero un poco menos exuberantes y algo más objetivas.
Sigo con mi vegetarianismo de tres días, el cual está más bien orientado a un intento de darle a la comida orgánica. Podría hacer un calendario marcando la cantidad de días que no como algo envasado y creo que hace meses que serían muchos. Sobre todo después de los comentarios sobre una presunta conspiración para evitar la sobrepoblación generándole cáncer y diversas enfermedades terminales a la humanidad a través de los alimentos de venta pública. Ojo, la paranoia la acepto porque me conviene. Así como un video que vi al azar, bastante divertido me pareció, sobre lo danino de la CocaCola. Que considero dice más que mil verdades, aprovecho el desliz para aclarar que nunca me gustó la CocaCola -y si en su momento la consumí fue por el fernet- y sin embargo, cada vez que me tomo un café le pongo mínimo 5 sobres de azúcar. Todavía falta pulir algunos aspectos de mi dieta saludable.
Sigo en la espera de la fructificación de mi huerta. Hoy brotó la 2da generación de maices y la primera de espinaca. Mis diez plantas de tomate siguen su rumbo hacia los 50cm de altura. La flor hembra de mamá zapallo se convirtió en un hermoso zapallo anco que día a día evoluciona. Yo sigo gastando un dineral en la verdulería.
Mayday mayday.

Vegetarnívora

Ayer tuve un cumpleaños donde me comí el 95% de la torta hasta que un ser más que ingenioso dijo "Mejor guardemos la torta. Por las moscas y por ésta chica". No me ofendí.
Y debido a mi ingesta indiscriminada de toda variedad de sanguchitos con diferentes panes, sabores, estilos, nacionalidades y creencias religiosas; No pude dormir. Bueno, por eso y por la gente que se droga y te llama para charlar del clima como si fueran las tres de la tarde.
Volvamos al punto.
Inspirándome en mi amiga Flor -que lleva un vegetarianismo prematuro y reiniciado después de que se comió una tarta de jamón y queso sin notar que... El jamón.... Es carne.- y más allá de los deslices, a partir de hoy, Domingo 9 de Marzo de 2014, voy a llevar una dieta vegetariana.
Faltó que anunciara la nueva forma de vida en mi hogar para que el almuerzo fuera milanesa napolitana con papas fritas. Pero lo superé, comiendo más torta. -Me regalaron las últimas 4 porciones, aparentemente dí pena. Sigo sin ofenderme-
Estos últimos días fueron muy fructíferos para mi persona ya que mamá zapallo dió su primer flor hembra -♥-. Ansío el momento en que pueda colgar un cartel en la puerta que cite "Zapallos de la huerta, $10.- la unidad"
Con ésto me retiro porque llevo demasiado tiempo sobria y sin estar bajo los efectos de alguna droga psicotrópica, como probablemente lo estén mis amigas y el resto de la gente que me rodea.

Huerta - Zapallo anco

The beginning - La idea de la huerta surgió de una planta de tomates accidental y de un libro -El horticultor autosuficiente, de John Seymur-. Capítulo que va, capítulo que viene. Empezó el proyecto de la huerta, que cabe decir, está más que evolucionado.

De las variedades que planté hasta ahora, creo que la más sencilla es el zapallo anco, porque sinceramente, tirás una semilla al aire y brota. Crece rápido, muy rápido. Lo único que necesita es mucha agua.

Mamá zapallo con los brotes de zapallo a la izquierda. Sí, hay un aloe vera metido en el medio. Lo que se ve en la foto transcurre sólo en 2 semanas. 
 La flor es aproximadamente del tamaño de la palma de una mano. Durante las primeras 4 o 5 que florecieron entablé una guerra mental contra los caracoles y cualquier otro depredador, ya que de un día para el otro las flores desaparecían. Consulté mi librito mágico y resulta que las primeras flores son masculinas, por lo que se secan y se caen rápidamente, las que dan el fruto son las femeninas, que salen más adelante. Cuando florezcan las primeras agregaré alguna foto al blog.



Zapallo como la mugre
Ese era antiguamente el lugar donde tiraba la basura orgánica para formar el compost, pero, se colaron un par de semillas y en unos días terminó así. Por eso ahora el compost lo hago en unos cajones de madera en un rincón del parque.

 Nutrientes del zapallo
  • Alfa-caroteno
  • Beta-caroteno
  • Fibra
  • Vitamina C y vitamina E
  • Potasio
  • Magnesio
  • Ácido pantoténico (vitamina B)

Autosuficiencia

Con la juventud exhalandome por todos los poros, éste verano empecé mi autosuficiencia económica para comprarme mi tabla de surf y mi traje de neoprene. Primero trabajé en la perfumería de mi tía, en Castelar. Bien, te fumás algunas forradas de gente como el señor "Quiero un perfume que valga menos de $300, importado, pero que sea DE VERDAD, nada de artistas que muestran su cara con olor a coco. Quiero alguien que HAGA perfumes" y se llevó una promoción de Shakira a $133. Valió la pena. De ahí salió mi traje de neoprene 3.2, Thermoskin largo -♥-, es más de lo que aspiraba en un principio y me sirve para todo el año. Con la plata sobrante me inicié en mi negocio gitano de levendotartasalkioscodeacáalavuelta. Que por cierto, después de un par de deslices metiéndome en locales de ropa del centro a vender la porción de biscochuelo exquisita a $8, caminar 2 horas y juntar $80, fue una idea más que ingeniosa, porque la señora del kiosco de acá a la vuelta es la típica vieja con un sentido del humor negro como el ano de Obama, y de las mejores personas que podés encontrar en muchos kilómetros a la redonda -¡Y tenés la suerte de que esté acá a la vuelta!-
En fin, mi iniciación en el kiosquito fue de la realeza. Caminaba 1 cuadra y media por $20, charlaba un lindo rato y volvía con una sonrisa. Me hizo propaganda por la cuadra y probé con 4 lugares más, pero finalmente quedaron como clientes rutinarios el kiosco y la casa de deportes de a mitad de cuadra -Que consta con 3 empleados que comen como lima nueva- así que pipí cucú la onda, caminaba 2 cuadras, por $80, y volvía con la misma sonrisa de gato de Cheshire.
Entonces mi profesor de surf se eneteró, de la misma manera que todos nos enteramos de todo en un pueblo chico como un pañuelo, de mi profesión tartística del momento, por lo que dejé de pagar clases de surf y empecé a cambiarlas por tartas. Ellos con la panza contenta y yo con la mente feliz. Y un par de moretones de las primeras clases, pero es uno de los gajes del oficio.
Hoy, a una semana de volver a estudiar, con nuevos clientes caracúlicos, debido a que se van los empleados de temporada y vuelven los dueños que no quieren que les embarres ni la alfombra de entrada, pero con el fiel kiosquito de acá a la vuelta. Pasó un mes desde mi primer tarta y casi llego a mi tabla de surf. Además mi huerta bebé está creciendo, próximamente abro una verdulería con todo a mitad de precio.

Nadie pierde a nadie, porque nadie posee a nadie. Ésa es la verdadera experiencia de la libertad: tener lo más importante del mundo, sin poseerlo.