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Por algún lado tenía que empezar

Estoy pasando una etapa de mi vida de iluminación o como quieran llamarlo, pero en los últimos tres meses pude volver a la práctica de costumbres que no debería haber abandonado. De chica era una enferma del notirésesepapelitoenelpisoporqueteamputolamano. Cuando tenía diez años aproximadamente, el tío del chico que me gustó toda la primaria cazó un animal que, ahora no recuerdo cuál era, lo más cercano a una descripción que puedo dar es que era un mamífero -pero no un delfín-. En fin. Mi amor de toda la primaria venía a jugar conmigo esa tarde, y vino con el bicho muerto, el cual revoleó cual barrilete durante toda la jornada y yo como buen sayajin le grité de manera realmente monstruosa hasta que se rió -no dudo que fuera una risa más que nerviosa- y dejó que el cuerpo del difunto animalito descansara en paz.
Ahora volví a mis prácticas ecofriendly pero un poco menos exuberantes y algo más objetivas.
Sigo con mi vegetarianismo de tres días, el cual está más bien orientado a un intento de darle a la comida orgánica. Podría hacer un calendario marcando la cantidad de días que no como algo envasado y creo que hace meses que serían muchos. Sobre todo después de los comentarios sobre una presunta conspiración para evitar la sobrepoblación generándole cáncer y diversas enfermedades terminales a la humanidad a través de los alimentos de venta pública. Ojo, la paranoia la acepto porque me conviene. Así como un video que vi al azar, bastante divertido me pareció, sobre lo danino de la CocaCola. Que considero dice más que mil verdades, aprovecho el desliz para aclarar que nunca me gustó la CocaCola -y si en su momento la consumí fue por el fernet- y sin embargo, cada vez que me tomo un café le pongo mínimo 5 sobres de azúcar. Todavía falta pulir algunos aspectos de mi dieta saludable.
Sigo en la espera de la fructificación de mi huerta. Hoy brotó la 2da generación de maices y la primera de espinaca. Mis diez plantas de tomate siguen su rumbo hacia los 50cm de altura. La flor hembra de mamá zapallo se convirtió en un hermoso zapallo anco que día a día evoluciona. Yo sigo gastando un dineral en la verdulería.
Mayday mayday.