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Catársis.

Bueno, mucha energía acumulada el último tiempo. Buena, mala, transitoria. Energía en fin, que va, que viene, que se transforma. Pero que nunca se pierde. Una compañera me contó una anécdota del verano, que se cruzó con una mujer loca en el bosque, un par de detalles de la conversación -que daba a entender que la mujer estaba loca- y finalizaba con una descripción física del individuo y su confesión de que venía de estar internada en un hospital psiquiátrico. Debido a la pequeñez de la ciudad, supe enseguida que estaba hablando de mi madre. Pero bueno, para qué poner a mi compañera en una situación incómoda, si no es necesario. Simplemente me dediqué a asentir, después de haber llevado a cabo mi descubrimiento. Y, reconsiderar qué es lo que yo pienso de la enfermedad que altera a mamá. Mamá tiene esquizofrenia, a veces sí, a veces no. No pueden diagnosticarla los médicos, menos yo. Pero sí puedo diferenciar cuándo está bien y cuándo no. Y cuando no está bien, no está. Pero, más allá de los dolores de cabeza que me trae cuando está mal -Trajo un avestruz a casa, perdió a mi hermano (en ese entonces de 3 años) en el muelle, y demás que no es necesario mencionar-  Me di cuenta que no me molesta el hecho de su enfermedad, como probablemente a muchas personas de mi edad - u otra edad- le molestaría, le crearía prejuicios frente a la sociedad, inseguridades, y quizá hasta verguenza. Yo, personalmente, lo tomé como algo natural. Como si fuera un personaje más en una historia, que tiene sus rasgos que lo destacan de los demás. Y terminé pensando en las sociedades de exclusión, esas que se apoyan en cárceles y instituciones para personas con problemas psiquiátricos que se encargan de separar aquello "diferente" o que no se comporta como los normales de, efectivamente, lo "normal". Pero, ¿Para qué?
Después de pasar tantos meses relacionándome con la huerta, las plantas, el bosque, el mar, de tener tanta ayuda del contexto que me rodea para recapacitar de la vida, llegás a la conclusión de que lo social es insensato, no tiene sentido alguno. Tanto esfuerzo pone la gente día a día en lo social, ¿Para qué? Si los mejores ratos los pasamos con aquellos a quienes no les interesa que actuemos como se supone que deberíamos actuar.

No tengo idea si el texto anterior está legible, y tampoco ganas de releerlo. Por eso el título. Quería escribir, para no perder el hábito. Nada más. Como conclusión: Estoy madurando gracias a juntarme con gente que sabe apreciar cosas de la vida que yo antes no sabía, y estoy aprendiendo. Tanto de mis amigos como de nuestro mundo. O, estoy saliendo de ese marco "normal" de la sociedad, y en cualquier momento termine en una de las instituciones anterior mente nombradas.
La vida.